Aquel ruido machacon tenía a Ernesto nervioso. La causante, una mujer de metro y medio vestida con una camiseta sin mangas con la imagen de la primera gira de Hedgehog Ruiz, un vaquero ajado y unas playeras de color rosa flúor, sonreía ensimismada, mientras, se entregaba a su tarea tarareando la melodía que salía amortiguada de los auriculares Bosé SoundTrue que cubrían la práctica totalidad de su cabeza.
Golpeaba rítmicamente, con un "soltero" Jymmy Choo de aguja, un repugnante vaquero, mientras sostenía bajo el sobaco derecho una camisa de cuadros y abría con los dientes una lata de aceite de motor usado que tenía en la mano izquierda. Una perfecta combinación de ingredientes que darían a aquel muchacho desgarbado - que miraba con cara de paisaje al espejo del camerino, mientras se colocaba una peluca - el definitivo toque y fragancia de cantautor underground.
María, María, María,....
Con la mirada despierta y una sonrisa permanente que iba de los labios a su mirada, se sentía como pez en el agua en aquel diminuto camerino. Quien le hubiese dicho hacía cinco años que la más simple de las orugas se había convertido en una feliz mariposa, que se alimentaba de creatividad y nuevas experiencias y todo gracias a su valentía, determinación y por supuesto, a la música.
Nacida en la sierra murciana, María supo desde pequeñita que era diferente, lo malo es que en un pueblo con 87 habitantes en invierno y 89 en verano era difícil encontrar los espacios o las compañías para expresar sus inquietudes. Así que optó por la opción más pragmática: APARTARLAS.
Trabajó desde joven y siguiendo el ejemplo de "lo que se estila en este pueblo" se casó con Jesús su vecino, aunque desde muy temprana edad María ocultaba un secreto.
Todo surgió aquella tarde en el río cuando una pre adolescente María sintió por primera vez la urgencia del verdadero deseo al ver a su amiga Fuensanta - koreana, y sin duda los más "exótico" que jamás habría en aquel pueblo perdido de la mano de Dios - secarse con ahínco la entrepierna después de que ambas se dieran un baño mientras escuchaba como la niña le decía con su melodioso acento: Dice mi mamá que si la seta se te queda húmeda luego entran picores y por eso no hay que tocarle el pito a los chicos.
María intentaba concentrarse en la voz de Fuensanta pero aquella energía arrolladora que le electrificó la espina dorsal hacía que sus ojos y sus anhelos viajaran hacía esa traviesa toalla y al "regalo" que la niña acariciaba con aquellos rítmicos movimientos.
María acabó desmayándose entre gemidos y después del episodio, los padres de Fuensanta - Jacinto y Natsuki - decidieron poner fin a esa incipiente amistad por considerar a María demasiado "implicada"
A pesar de aquello María no supo identificar cual era la pieza que le faltaba. Pasaban los años y seguía sin sentirse completa. Le faltaba algo y se sentía con una extraña inquietud constantemente.
Intentó calmar sus ansias a través del estudio y así se convirtió en una poli - licenciada por correspondencia. Podría comunicarse con fluidez oralmente y por escrito en húngaro, urdú y bable, a la vez que se manejaba con soltura en braille y el lenguaje de los signos. Consideraba que idiomas más "populares" como el inglés o el alemán le convertirían en un miembro mas de una manada de la que quería separarse.
Esta particular interpretación del sentimiento de identidad nacional en el que "ella era su propia Nación" , también hizo que se especializará en los movimientos de independencia románticos del siglo XVIII. Tenia tres doctorados en Filosofía, Teología y Física Cuántica y era una lectora enfervorecida.
Curiosamente desde muy temprana edad se interesó por la literatura feminista de "batalla". En la cabecera de su cama de matrimonio, en vez del consabido crucifijo, María tenía un póster de dos por dos de Virginia Wolf lamiéndose su propio pezón izquierdo, mientras hacía una peineta con la mano que le quedaba libre a una corte de mujeres vestidas con trajes de cuero que le lamían los pies. Se trataba de un montaje que la propia María había creado en su curso de arte pop - fluxus de la Tate Modern que hizo on line. Jesús nunca preguntó.
Ese curso sin duda le cambio la vida. María entro en contacto con el mundo artístico neoyorkino y la contra cultura contemporánea neozelandesa - desde joven se sentía extrañamente atraída por la profundidad del arte maorí-.
Por fin logró comprender, gracias a las ciber charlas a altas horas de la madrugada con sus colegas artistas, músicos, filósofos y tele operadores de todo el mundo, que lo que la tenía tan dispersa era en realidad su profundo deseo por las mujeres.
O dicho más gráficamente: descubrió pasados los 40 que era una lesbiana reprimida.
Este dato, sumado a su condición de vecina de un pueblo perdido de Murcia, madre de una choni y un hermafrodita y mujer de un putero, vino a completar una estampa mas propia de Los Santos Inocentes que de cualquier otro argumento en el que pudiera preverse - ni con la más activa de las imaginaciones- un final feliz.
Pero, aunque el futuro no pintara muy bien, una vez localizado el foco de sus anhelos, María evolucionó y fue capaz de conducir sus pensamientos y fantasías hacía su auténtica fuente de deseo.
Pasaba los días soñando despierta y profundamente cachonda. Cada vez que lavaba los platos con el Fairy y el agua tibia resbalaba por sus arrugadas manos se le iba la cabeza, o más bien se le iba otra parte del cuerpo a los más calientes rincones del sexo femenino. Sentía un ansia y un deseo difícil de refrenar. Sabía que cumplir su sueño de fugarse, hacerse una permanente, agujerearse los pezones y buscarse a una mujer rellenita con la que compartir la vida, era una quimera, pero necesitaba descargar toda su energía.
Y lo hizo.... a través de la escritura y la composición musical. Se pasaba horas escribiendo y componiendo canciones de amor, con tórridas y pasionales escenas sexuales.
El decoro hizo que el protagonista de sus "episodios" musicales fuera un hombre. Así su alma de mujer lesbiana se plasmó en letras y melodías románticas y subidas de tono. Ahora solo necesitaba a un varón con presencia que las cantara dando vida definitiva a aquellas diosas del amor y el sexo que María había creado.
De repente María lo vio claro. Tenía la solución a escasos meros en su propia casa. Ernesto sería su embajador musical, su alter ego. Le convertiría en un hombre atractivo para las mujeres y le haría crecer y salir de su sub mundo informático a la vez que a través de su voz cantaría al mundo los deseos y sueños de su querida madre.
Y así, en las fiestas del pueblo, mientras se oía de fondo como la mujer de Carmelo cantaba los números del bingo, Ernesto subió por primera vez a un escenario para cantar los temas creados por su madre. El experimento no fue muy satisfactorio, pero María supo ver el potencial de aquel muchacho y comprendió que con tiempo y trabajo le convertiría en una estrella adorada por las féminas.
Las letras de María eran profundas y desgarradas pero el pobre Ernesto, que bastante tenía con esconder su pánico escénico, era incapaz de memorizarlas. María no se achantó ante este hecho y diseñó un sistema para soplarselas con un pinganillo. Gracias a aquello nació el primer rasgo seductor de la estrella en ciernes: el acople que se producía con frecuencia hacía que Ernesto sintiera que se le reventaba el tímpano cada vez que su madre se emocionaba y le gritaba demasiado alto. Esto provocaba que en los momentos álgidos en los que Maria gritaba y Ernesto penaba de dolor, se le descompusiera el gesto en una mueca entre el estreñimiento y la jondura flamenca, que en poco tiempo comenzaría a conquistar al publico femenino.
María decidió salir con el niño y darle a conocer por la geografía española. Tras éxitos más que importantes en la Semana de la Tapa Teresiana de Castilla y León, las Jornadas de Exaltación y Fiestas de la verdura y la ruta de la Torrija de Madrid (María pensó que los grandes eventos gastronómicos en los que la gente suele ir mamada - aunque sea delvinito en el que se empapan las torrijas mmmm- )era un buen sitio para que el niño se fuera soltando.
Decidió pasarse a los clubs donde vio para su sorpresa como el patio de butacas se llenaba cada vez mas y de forma increíble de un publico mayoritariamente lesbiano yujuuuuuuuuuuuuuuuu
María sabia que todas esas mujeres estaban ahí por su hijo pero en su fuero interno, y en su deseo más externo, las deseaba a todas, y si era posible juntas mejor,
Y de ahí aquella sonrisa y diligencia mientras preparaba el vestuario de Hedgehog.
Hoy era ademas un día importante: estrenaban un tema nuevo en una importante sala repleta de gente. Esta vez María había creado una rítmica y seductora melodía en torno al sexo anal......
Buceando en tu revés
Cinco minutos y a escena!
- Mi vida...todo listo. Vístete dijo María.
- Y no olvides el pinganillo que esta noche estrenamos tema!
El fervor con el que su madre dijo esta última frase conmovió una noche más a Ernesto, quien no puedo evitar sonreír. Abrazó a su madre, la besó y terminó de vestirse con su apestoso atuendo minutos antes de salir al escenario.