Pasaba por ahi

Alguien me contó una vez que si tuviese que escribir un libro de memorias lo titularía Pasaba por ahi. ¿Por que?

Porque afirmaba que todas las cosas importantes que hizo y en las que participó en su vida se le presentaron como oportunidades simplemente por estar "en el momento y lugar adecuados".

Yo creo que era un planteamiento que si bien, no estaba exento de cierto romanticismo, servía para cubrir esa papeleta por la cual parace un crimen reconocer la propia grandeza y se tiende a sepultar los más mínimos atisbos de vanidad, en una montaña de oportunas casualidades.

En cualquier caso esa biografía no existe y si algún dia ve la luz, será desde la artificilidad del narrador en tercera persona, o quien sabe, si tal vez la magia de la palabra escrita rescate la voz de su protagonista.

Tal vez esta Primera nota me impulse algún dia a llevar este proyecto a cabo. Mientras tanto me contento con usar ese Pasaba por ahi como un homenaje, un recuerdo, y sobre todo una invitación a soñar.

jueves, 1 de marzo de 2012

CAPÍTULO SEGUNDO: Jet Lag


05.30 horas Aeropuerto de Sharjah, Emiratos Árabes Unidos 

Estoy loco por volver a casa, aunque lo que tenga que hacer nada más aterrizar en Madrid sea enfrentarme a un tremendo jet lag y a una mañana de lunes en la nueva empresa. Voy a echar de menos los paisajes de este enigmático país que, aunque sé ha sido mi hogar durante los últimos ocho años, es aún un inmenso desconocido para mi. Echaré de menos los paseos en Jeep por las dunas del desierto en las noches de primavera, cuando las estrellas eran mi única compañía. Recuerdo como  la falta de pudor de la juventud, hacia que me viera a mi mismo como una versión moderna del Coronel Lawrence. Ahora vuelvo a la vieja Europa y a enfrentarme a un nuevo reto profesional. En ese sentido me siento contento y motivado, pero sé que una parte de mi se queda en las arenas de este país. 

- "Señor.. siento interrumpirle. Pero ya tenemos la puerta del embarque". 

Levantó la vista del diario en el que estaba escribiendo, abandonando las imágenes del desierto, para "aterrizar" con brusquedad en la sala VIP del aeropuerto. 

- "Gracias Stevens. Enseguida estaré listo".

Interrumpo la entrada en el diario porque me dirijo a la puerta de embarque. La próxima anotación llegará desde el frío e invernal Madrid. (05. 45 horas)

Ambos hombres se dirigían con paso firme a la puerta de embarque. 

A pesar de su edad y su experiencia vital, Stevens no podía evitar ponerse algo nervioso justo antes de tomar un avión. Tendía a pensar que la edad le había vuelto más cobarde y, en ocasiones, se lamentaba por ello. El "jefe", sin embargo, era todo serenidad, estaba como abstraído, tal vez, administrándose las fuerzas,  consciente de la maratoniana jornada que tenía por delante.  

Después del largo vuelo, un coche le recogió a pie de pista en el aeropuerto para llevarle directamente a las oficinas centrales de la corporación petrolífera, a cuya dirección se enfrentaba. 

Hacía más de 10 años que no había vuelto a la ciudad y se encontró con la sorpresa de que su despacho en las oficinas centrales de la empresa, se encontraba situado en la planta 215. 

"Vaya..." pensó para si, "espero que el edificio cuente con una buena "comunicación vertical" - ni pensando podía dejar de lado su formación de arquitecto- ya que de lo contrario me veré obligado a despachar con mis consejeros en la cabina del ascensor" 

- "Por aquí señor", le dijo el empleado que se encargó de recibirle a la entrada del edificio. 

-"Me temo que el ascensor principal está averiado. Por fortuna, usted dispone de uno para su uso personal, que cuenta con una revisión diaria y que funciona perfectamente así que si quiere acompañarme le mostraré donde está y le daré la clave para desbloquear el panel de mando".

Escuchaba las palabras del amable empleado como quien oye a lo lejos el sonido amortiguado de un compañero de autobús que lleva la música demasiado alta. 

Estaba claro que las ondas de sonido se transmitían de la voz del empleado a su tímpano, pero lo cierto es que Vaporetto no acertaba a unir las palabras. Algo había atraído su atención desde el mismo momento en que llegó a la recepción del edificio. 

Con mirada distraída y una cara algo compungida, una mujer pensaba "plantada" a las puertas del inútil ascensor de empleados. 

Parecía como si tuviera que subir a una de las plantas más altas del edificio y se hubiese tomado unos minutos de reflexión antes de acometer la dura misión de enfrentarse a la escalera de caracol. 

Vaporetto se preguntaba que era lo que de repente le había atraído tanto de aquella mujer. Indudablemente tenia gran belleza y un cuerpo perfecto, con las formas y el peso exacto. "Ni demasiado delgada, ni demasiado musculada", pensaba él. "Esa ligera chaqueta de ante debe esconder unos brazos dibujados a la perfección y un pecho perfecto". 

Sin embargo tardó algo mas en descubrir lo que realmente le había cautivado en el primer momento. Eran sus ojos. Grandes y expresivos y del mismo color de aquellas arenas del desierto cuando quedaban dibujadas por la puesta de sol del otoño. Eran exactamente de ese mismo color y fue aquello lo que unió el destino de Vaporetto al de aquella misteriosa mujer en esa mañana de lunes. 

- "Disculpe un momento", acertó a decir al solícito empleado. "Tengo que resolver un asunto antes de subir a mi despacho"

Martinez vio como el nuevo presidente se alejaba del exclusivo pasillo que le conduciría al exclusivo ascensor, para aproximarse sonriendo a la empleada que esperaba, inútilmente, por otro lado, al averiado aparato principal. Para su sorpresa, tras intercambiar unas breves palabras, presidente y empleada se dirigían juntos y en silencio hacia donde él se encontraba. 

- "Ahora si que podemos subir, pero, no se preocupe Dominguez, no hace falta que suba con nosotros"

- "Es Martínez señor..." 

Pero Vaporetto ya no escuchaba...

- "Piso 200 entonces, verdad? Será un agradable paseo. Mi nombre es Vaporetto"

Las puertas del ascensor se cerraron a sus espaldas y ambos empezaron un viaje que, si bien fue el más breve de los que acometerían juntos, también pasó a convertirse en el mas significativo. 


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