Pasaba por ahi

Alguien me contó una vez que si tuviese que escribir un libro de memorias lo titularía Pasaba por ahi. ¿Por que?

Porque afirmaba que todas las cosas importantes que hizo y en las que participó en su vida se le presentaron como oportunidades simplemente por estar "en el momento y lugar adecuados".

Yo creo que era un planteamiento que si bien, no estaba exento de cierto romanticismo, servía para cubrir esa papeleta por la cual parace un crimen reconocer la propia grandeza y se tiende a sepultar los más mínimos atisbos de vanidad, en una montaña de oportunas casualidades.

En cualquier caso esa biografía no existe y si algún dia ve la luz, será desde la artificilidad del narrador en tercera persona, o quien sabe, si tal vez la magia de la palabra escrita rescate la voz de su protagonista.

Tal vez esta Primera nota me impulse algún dia a llevar este proyecto a cabo. Mientras tanto me contento con usar ese Pasaba por ahi como un homenaje, un recuerdo, y sobre todo una invitación a soñar.

miércoles, 29 de febrero de 2012

CAPÍTULO PRIMERO: Antesala de la primavera


A pesar de ser lunes, aquella mañana no necesité el despertador para salir de la cama. Una limpia luz entraba por la ventana, anunciando un dia soleado y claro, a pesar de que el invierno aún estaba instaldo con firmeza en la ciudad. 

Estaba descansada después de un fin de semana en que solo me había dedicado a mi, y a la última tarea lúdica que había descubierto en mi vida: el origami Un nuevo universo, que absorbía mi atención y ponía a prueba mi habilidad y mi capacidad de concentración de tal manera, que hacía imposible que mi mente se escapara hacia "lugares oscuros".

Me fui a la oficina con una sonrisa en los labios y al llegar al imponente edificio de la corporación petrolífica, vi que el ascensor principal estaba averiado. 

Vaya...pensé. Soy una mujer de complexión atlética y abdominales perfectos, gracias a mis sesiones semanales con mi entrenador personal, pero no me siento capaz de subir los 200 pisos que me separan de mi oficina. 

Me encontraba en estas cavilaciones cuando de repente un olor suave pero profundamente seductor, entre limpieza, suavizante y una esencia a madera, hizo que mi mente se trasladara a una cabaña en los Alpes con una chimenea chisporroteando, unas copas de cristal de Bohemia llenas de un Chateaux Mondie del 90 - buena cosecha- una tabla de quesos decorada con nueves y uvas, y.....él. 

Giré la vista, todavia en un estado de semi shock y mis ojos se encontraron con los suyos.. 

- "Buenos dias, señorita. Vaya, que contrariedad que no funcione el ascensor, al menos para mi que voy a la planta 215..Jejeje". Y usted??"

Me sentía como una adolescente que se enfrenta a la primera conversación con el chico de clase que le gusta. Noté que mis mejillas se enrojecían de repente, me sudaban las manos y me sentía tan insegura que no me sentía capaz de articular palabra. Gracias a Dios acerté a decir un simple: 

- "Buenos días... Yo voy a la 200". 

- "En tal caso.. y espero que disculpe el atrevimiento...¿me permite que le ofrezca mi ascensor personal y que la acompañe hasta su puesto de trabajo. Por aquí". 

Caminamos en silencio por espacio de unos 20 metros que para mi se hicieron a la vez, los mas largos y cortos de mi vida. No sabía que decir, porque me daba mucha vergüenza que él llegara a intuir siquiera el efecto que su imagen y fragancia habían causado en mi, así que opté por el silencio. El  también hizo lo mismo y la única "música" que había entre los dos era la que desprendía su sonrisa. 

Llegamos a la puerta del ascensor que estaba abierta y dispuesta. 

- "Por favor señorita, adelante" Me dijo mientras se retiraba a un lado y acompañaba con un imperceptible, pero contundente roce el movimiento de mi espalda mientras entraba en el ascensor".. 

. "Piso 200 entonces, verdad? Será un agradable paseo. Mi nombre es Vaporetto, dijo, mientras las puertas del ascensor se cerraban a nuestra espalda... 

 

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